
El domingo amaneció hermoso y pleno de sol asi que le dije a tu mami: bañate que nos vamos. Dando saltitos de alegría tu vieja armó el bolso, los pañales, el carrito, las llaves del auto y nos fuimos los tres con cara de aventura. Para que no nos pase lo de siempre que la calle es un despiole y te quedás parado horas adentro del auto muerto de calor; salimos tempranito al mediodía rumbo a la Boca, barrio bostero de mis amores que tu mamá no conocía o al parecer no recordaba haberlo visitado.
Estacionamos en Vuelta de Rocha y nos metimos por unas callecitas llenas de negocios y bares con mesas en la calle, ruido de tango y voces de extranjeros. Vos mirabas todo con los ojos más grandes que nunca, estabas totalmente fascinada por los colores, las caras de la gente y las voces que se te cruzaban en el camino.
Ah!, me olvidé de contarte: estrenamos nuevo medio de transporte

Te encantó!. Mami te puso en el carrito sólo cuando tenías sueño pero sino viajabas así. Dimos unas vueltas por el barrio, almorzamos y nos fuimos a San Telmo a ver al tío Fede y a Soc. Te portaste genial, así que en cualquier momento repetimos.
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