CATALINA (LA PEQUEÑA)
No sabe que ya es.
No sabe que ya está.
Que la vida ya le comenzó.
Casa y comida para la favorita,
la huesped de la panza de mamá
donde todo es cielo
arriba y abajo cielo,
y a un lado, la sala de espera
con cuentos de abuela de bosque encantado.
Se crece, se avanza,
se pone inquieta la revoltosa;
tiene sueños ya juega con su sombra
y da y vuelve con puñitos llamadores
a las paredes del recinto.
En breve-según la costumbre-
deberá abandonar el domicilio
(porque es así)
y saldrá a la calle de la luz.
No sabe que no hay retorno
ni que por estos lados
manda un temporal de tiempo completo.
No sabe que le aguardan
frutos de dicha y frutos de pesar
(porque es así)
No importa demasiado
que no sepa coser ni sepa bordar;
cada día un pan de amor
subirá hasta su boca
y querida será `por unos y otros.
Porque es así en la casa nueva
del nuevo mundo que la espera;
aunque debiera recibirla otro
un tantito mejor.
MARCOS SILBER.
No sabe que ya es.
No sabe que ya está.
Que la vida ya le comenzó.
Casa y comida para la favorita,
la huesped de la panza de mamá
donde todo es cielo
arriba y abajo cielo,
y a un lado, la sala de espera
con cuentos de abuela de bosque encantado.
Se crece, se avanza,
se pone inquieta la revoltosa;
tiene sueños ya juega con su sombra
y da y vuelve con puñitos llamadores
a las paredes del recinto.
En breve-según la costumbre-
deberá abandonar el domicilio
(porque es así)
y saldrá a la calle de la luz.
No sabe que no hay retorno
ni que por estos lados
manda un temporal de tiempo completo.
No sabe que le aguardan
frutos de dicha y frutos de pesar
(porque es así)
No importa demasiado
que no sepa coser ni sepa bordar;
cada día un pan de amor
subirá hasta su boca
y querida será `por unos y otros.
Porque es así en la casa nueva
del nuevo mundo que la espera;
aunque debiera recibirla otro
un tantito mejor.
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