jueves, 20 de agosto de 2009

Espero



Querida Cata,
me gusta empezar así, me gusta escribirte como si estuvieras de viaje en algún lugar exótico y misterioso; lejos de mí que te espero ansioso, que te busco en el país de las manitos o en el mar de la alegría y sólo me quedo a la orilla de tu ojos. Me quedo así, quieto y atento. A la espera de una señal, de un mensaje embotellado que me traiga tu Ser.

A veces con la Rusa te llamamos con sonidos raros, sonidos que normalmente no usamos; o decimos algunas palabras sueltas y sin sentido. Las repetimos y repetimos y las guardamos como una especie de talismán (ya vas a aprender que es) para que vos puedas, allá donde estás, escucharnos. No sé de donde sacamos eso, a lo mejor, es algún saber milenario que tenemos los papás y que de repente te sale cuando viene un hijo.

Donde andas? con quienes hablas de este nuevo viaje que estas empezando?. En eso pienso yo, ahí quieto y atento, hasta que me estalla la vida de alegría cuando aparece tu cara regordeta en el horizonte y la proa de tu naricita choca con mis labios.
Pura felicidad que no se escribir, ni describir, ni inscribir en ningun papiro ni diario.
Por eso esta carta que hoy te mando por el correo de futuro, que es el mejor correo que encontré en el Universo para que nosotros, los papás que no tenemos apuro porq transcurra el tiempo, mandemos mensajes al país de los hijos.
beso.

PD: Le regalas tu sonrisa con chillidos al ventilador de techo y muero de envidia.

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